Veía a mi hijo tan delgado, era su soporte cuando no estaba su madre, aprovechaba esos momentos y lloraba en mis brazos. Le dije a Benjamín que, si podía entregar los resultados en menos tiempo, dijo que máximo serían en diez días, me mataba la espera. Ayer fue otra dosis de quimio, era devastador verlo como queda, es un niño de casi siete años.
«Dios, quítale esa enfermedad y dámela a mí». Ya estamos en octubre, tres semanas metidas en la clínica. Desde las cuatro de la mañana Eros no dejaba d