(Brad Allen)
Estaba de los putos nervios aquel día, estuve ansioso en los negocios, ni siquiera pude concentrarme, y la mamada de mi secretaria ni siquiera la disfruté.
Mi madre me llamó a las siete de la tarde, volvía a la ciudad, después de tres años en el Tibet, ayudando en distintas ONG, ese era su sino, y su escape de papá, que solía ser arrollador cuando se lo propon