25. No digas tonterías, nena
~•⊰ Sandy ⊱•~
“Noche tras noche, su largo y castaño cabello, su piel blanca como la porcelana; sus turgentes y regordetes labios; la dulzura de su voz y sobre todo, su preciosa sonrisa, lo visitaban en sueños, donde podía disfrutar de su cercanía, sabiéndola suya.
Añoraba llegar a casa, cenar y desearles las buenas noches a su madre, hermana e hijo para cerrar los ojos y volver a verla. Así fue, hasta que esa noche el destino tenía preparada otra cosa para Hugo: el copioso llanto de su pequeño