El día paso alegre y en un gran ambiente para los trillizos en compañía de su familia, recibiendo muchos regalos, bromas y risas; algo que Jenny y Alejandro habían extrañado mucho.
- Eduardo, de nuevo muchas gracias – declaro Jenny, cuando ya estaban solos y al fin podía darle un beso para agradecerle por el regalo – me sorprendiste con este regalo.
- Bueno es que se lo especial que es esa joya para ti – dijo coqueto Eduardo, tomando la cadenita para ayudar a ponérsela.
- Y ¿cuánto tardaste en