- Helena – le llamo el castaño con una sonrisa traviesa dibujada en sus labios - te quiero confesar algo.
- ¿Qué cosa? – contesto ella dejándose abrazar y recostar en el césped por el castaño.
- Que tengo celos de nuestros hijos – menciono haciendo un puchero – porque ellos acaparan tu tiempo, más que yo – se quejó – ya que les lees, juegas con ellos, los cuidan, se alimentan de ti… yo quiero hacer eso igual.
- … - Helena solo atino a sonreir ante las quejas de su esposo – pero Antonio precisam