Ya hemos limpiado y estamos cenando, sin mirarnos apenas. El cambio en nuestra relación es demasiado extraño para los dos, supongo. Hace unos días él era mi protector. Ahora es él quien me viola. Así es como siempre llamaba al sexo. Ahora no me importa que me violen.
Después de cenar, cada uno toma su camino. Yo subo a hacer los deberes y él se queda abajo viendo la tele. Me siento sola sin él. Antes hablábamos más, pero ahora no es su conversación lo que echo de menos, sino su pene. Creo que p