Es mi cumpleaños número 18. Acabo de celebrar una fiesta con algunos de mis amigos. Estoy en mi habitación, en la parte delantera de la casa, viendo cómo se alejan los últimos de ellos mientras llueve. Son las 10 de la noche de un día escolar, a principios de abril.
—Alia—, oigo decir a mi padrastro, Alan, desde la puerta de mi dormitorio. Me sobresalta y doy un pequeño respingo, luego me doy vuelta para mirarlo.
Vivimos solos. Mi madre murió cuando yo tenía 13 años, en un accidente de coche. N