—Sabes que valoro la monogamia—.
—Sí —le dije—. Y yo ya estaba durmiendo con mi papá cuando te conocí.
—Pero todavía te acuestas con él —dice. Finalmente me mira—. ¿Por qué? ¿No soy suficiente para ti?
—No es así —le digo—. Simplemente me gusta mucho el sexo.
—Si te pido que dejes de tener sexo con alguien que no sea yo, ¿lo harías?—, pregunta mirándome a los ojos.
—¿Inmediatamente?— pregunto.
—No, supongo que no—, dice. —Pero al menos para la graduación, ¿vale?—
—Está bien —le digo—. Supongo q