—¿Y si alguien me ve cogiéndome a mi hijastra? —pregunta sin aliento. Se ríe entre dientes. Luego vuelve a presionar mis manos sobre mi cabeza y las mantiene allí con una mano. Luego guía su pene hacia mi coño empapado. Para entonces, estoy excitada más allá de lo creíble. La idea de que alguien nos atrape es increíblemente excitante. Aunque sería increíblemente embarazoso. Gimo cuando entra en mí.
—¿Aún estás confundida? —me susurra y luego me besa con fuerza.
—Oh, Dios… —digo.
Anthony comienz