Se sentía increíble saborear la boca de su compañera, Eliab, tomo las caderas de Valentina, había logrado dar con el nombre de la mujer con ayuda de su hermano Erian para luego encontrar el apartamento en el que vivía. Se trataba de una completa pocilga incluso a simple vista, se había topado con el casero y dueño del lugar, el hombre realmente representaba de una forma atroz y grotesca la imagen de su edificio en la suya propia.
Su lobo había entrado en transe cuando había dado con su compañera