—Te ves como la mierda nena —Nancy hizo una mueca al verla y lo único que pudo hacer Virginia fue mostrarle su dedo corazón antes de seguir con su trabajo de limpiar la barra donde ambas mujeres habian tomado asiento lo más habían atravesado la puerta hace un par de minutos
No iba a negar lo que dijo su amiga, también se sentía como tal, estaba agotada y llevaba alrededor de quince días sin conciliar bien el sueño, jamás admitiría que se debía al hecho de que en todo ese tiempo no habia podido