98 - Un fracaso predecible.
Valeria estaba sumida en su tormento interno cuando la puerta de la habitación se abrió nuevamente. Esta vez, no era Pablo ni su madre. Dos oficiales de policía entraron con pasos firmes y miradas decididas. Uno de ellos, un hombre corpulento de mediana edad, se acercó a la cama con un aire de autoridad inquebrantable.
— ¿Qué sucede? — cuestionó, aun sabiendo lo que iba a pasar.
— Señorita, se encuentra detenida por conspiración, chantaje y por atentar contra su vida estando embarazada. Debe ac