97 - Pensé que me amabas.
Valeria abrió los ojos lentamente, esbozando una mueca de dolor. La luz fluorescente del techo la cegaba y su cabeza parecía estallar. Sentía todo su cuerpo adolorido, pero el dolor en su vientre era especialmente intenso. Intentó moverse, pero cada músculo de su cuerpo protestaba, obligándola a permanecer inmóvil en la cama del hospital.
Al enfocarse en su entorno, vio a su madre, caminando frenéticamente de un lado a otro al pie de la cama. El rostro de su madre estaba marcado por la furia y