80 - Ere como un hermano para mí.
Margaret se bajó del taxi y caminó hacia la entrada de su edificio con un suspiro de alivio. Había sido un día largo, lleno de reuniones interminables y un tráfico infernal. Todo lo que quería ahora era un baño caliente y una copa de vino. Sin embargo, justo antes de llegar al ascensor, sintió una presencia familiar detrás de ella. Se giró y ahí estaba Emiliano, mirándola con esos ojos oscuros y penetrantes.
— ¿Qué haces aquí? — preguntó Margaret, tratando de mantener la calma.
Emiliano no respo