79 - Nada está bien.
Emiliano estaba sentado en la oficina con la presencia de su abuelo, el viento frío se colaba por las rendijas de las ventanas. La atmósfera era tensa, cargada de una expectación casi palpable. Su abuelo, con su rostro severo y ojos penetrantes, se apoyaba en su bastón con una firmeza que parecía desmentir su avanzada edad.
— Abuelo, creo que ya es hora de que te retires — dijo Emiliano con un tono que intentaba ser firme pero que no podía ocultar del todo la duda —. Tengo mucho trabajo.
Don Vi