Tenía la intención de ir y enfrentarla, pero no sabía cómo. Le parecía extraño que esto estuviera pasando. Le parecía extraño, que ella, entre tantas mujeres, le haya mentido. Le haya ocultado una verdad como esa, la cual no merece perdón.
No debió esperar demasiado, al final de cuentas, Valeria tenía razón y es una Torres y los Torres solo tienen en su cabeza el maldito dinero.
Salió de su cuarto, molesto hasta las médulas, con la poca intensión de controlarse y, sin detenerse a pensar en nada