Capítulo 39
El calor de la ciudad tropical me recibe como un impacto directo en el pecho apenas aterrizo en Venezuela. Veo que no hay nieve, ni pino, ni el aire helado al que estaba acostumbrada toda mi vida y el cual me recuerda demasiado a Dante. El olor a mar, a humedad y la sensación de estar al otro lado del mundo, lejos de todo lo que conozco y del hombre que alguna vez creí que me amaba, me hacen darme cuenta de que esto es real.
Apenas enciendo el celular dentro del aeropuerto para ca