Capítulo 41
Salgo de la habitación cuando la primera contracción fuerte ha pasado y voy a la cocina para buscar un vaso con agua. Apenas toco la nevera, la segunda contracción me golpea en el vientre como un hachazo y me tengo que agarrar con desesperación a la puerta de la nevera.
Afuera, la lluvia ha decidido hacer su aparición con furia, golpeando las ventanas con la violencia de un huracán. Pero el estruendo del viento y el agua no es nada comparado con el dolor que me desgarra por dentro