Capítulo 44
Acomodo a mi hija en el centro de la cama y la rodeo con almohadas para que no se ruede. Apenas tiene un día de nacida, pero sus ojos se mueven fijamente por la habitación como si estuviera analizando cada rincón, aunque sé que realmente no ve más que sombras... bueno, o eso se dice de un bebé normal, pero estamos hablando de que mi bebé es diferente, es especial. La miro y el pecho se me llena de un amor sofocante, mezclado con un amargo recuerdo: ella tiene la sangre de la famili