Capítulo 42
—Es fuerte... —susurra Dante, y veo cómo sus ojos azules se llenan de lágrimas.
—No me toques —le advierto con puro veneno, apretando los dientes.
—Cassandra, está naciendo ahora —dice él, mirando hacia abajo.
En ese mismo instante, siento un líquido caliente correr entre mis piernas, empapando la tela del sofá y mi ropa interior.
—He roto fuente...
—Deberíamos llevarte a un lugar más cómodo.
—Mi habitación... Arriba, a la derecha. Luego pides una ambulancia y te largas —le ex