El despacho se convirtió en un completo caos, las resbalosas aves estaban desobedeciendo al ave fénix Tarius y los feroces Alfas estaban por comercelos y a punto de desobedecer a Bruno, ahora con Mariano siendo llevado a la caja que no era otra cosa que una gran celda hecha con barrotes de plata, ahí Bruno lo quería contener un poco, las palabras del águila Sony habían sido pasadas del límite, si ellos no hubieran estado presentes no le deja una pluma puesta, se lo come cómo pollo rostizado no