—Chloe, ¿eres tú?, estás preciosa... —Digo mientras muestro una sonrisa de Imbécil que no necesitaba mostrar en este momento, y ella simplemente me da nuevamente la espalda, toma sus cosas y sale del salón, dejándome solo como un estúpido frente a la ventana.
«¿Y que esperabas Damián?, ¿qué te abrazara y te dijera que te había extrañado?, agradece que no te arrojó uno de esos borradores que estaba sacudiendo a la cara.»
Me acerco a la salida para esperar a que salga, pero no aparece, inc