PUNTO DE VISTA DE KIARA
El Círculo de Observación encontró su ritmo, un ritmo polifónico. Las reuniones ya no eran informes secos, sino conversaciones enriquecedoras. Elara, con su mente ágil para los patrones, podía señalar un brote de innovación en un nodo y Scott, consultando su memoria de carretera, podía identificar al artesano excéntrico y al pastor pragmático cuyas charlas casuales lo habían desencadenado. Yo podía entonces añadir la capa histórica: que ese valle había sido una vez una zona de conflicto por el agua, haciendo que la colaboración actual fuera aún más dulce.
Juntos, estábamos aprendiendo a ver el reino no como una máquina, ni siquiera como un organismo, sino como un bordado en constante crecimiento. Cada capa del mapa era un hilo de diferente color y textura. El trabajo del Círculo no era controlar la aguja, sino asegurarse de que los hilos no se enredaran, que los colores se complementaran, y que se dejara espacio en el patrón para nuevos hilos que aún no habíamo