PUNTO DE VISTA DE JASON
El otoño siguiente al Día del Tejido trajo una calma reflexiva. La maquinaria del reino funcionaba con una suavidad que era casi desconcertante. Los informes que llegaban a mi escritorio eran sobre cosechas, innovaciones menores en los telares, acuerdos comerciales rutinarios con la Costa de Plata. La palabra "crisis" había desaparecido del vocabulario de los mensajeros.
En esta quietud, un nuevo tipo de inquietud comenzó a crecer dentro de mí, silenciosa pero persistente. No era por el presente. Era por el futuro. Un futuro que, por primera vez en mi vida, parecía estar asegurado. ¿Y qué significaba eso para un rey criado para la defensa perpetua? ¿Para un Alfa sin un enemigo claro?
Me encontré deambulando por las galerías donde estaban los retratos de mis antepasados, los hombres severos con armaduras que habían gobernado a base de voluntad de hierro y espada. Sus miradas pintadas, fijas en un horizonte de amenazas constantes, ahora me parecían no fuertes, si