Fiorina no sabía cuánto tiempo había pasado.
No sabía si era de día o de noche, porque aunque había una luz suave filtrándose por las cortinas blancas, todo en esa habitación se sentía igual: limpio, frío, demasiado quieto.
No sabía si estaba sola.
Escuchaba sonidos, sí… pero no eran sonidos de personas cerca, eran sonidos mecánicos, constantes, repetidos de la maquinaria de hospital.
Bip… Bip… Bip…
Ese pitido le taladraba la cabeza con suavidad, pero igual le recordaba que algo en su c