Capítulo 53: El amor que siento.
Renato caminaba delante de Fiorina con paso sereno, guíandola.
El sendero empedrado del jardín se abría ante ellos, serpenteante, flanqueada por arbustos perfectamente recortados y macizos florales que desprendían un aroma suave y fresco.
Fiorina avanzaba con cuidado, sosteniendo el ramo de crisantemos y la caja de pastelitos con ambas manos.
A lo lejos, un portón de hierro forjado pintado de verde oscuro apareció entre las enredaderas decorativas.
El mayordomo Renato se detuvo.
—Es a