Capítulo 43: No toques a mi mujer.
Su cabellera castaña ligeramente desordenada, sus ojos verdes limón abiertos de par en par, su pecho que subía y bajaba al ritmo de su acelerado corazón.
La mujer traía la pañoleta semi desornada, uno de los tirantes de su vestido un poco bajo mostrando levemente la altura de su seno izquierdo que estaba… Ligeramente rojizo.
Los ojos de Giorgio se pasearon en ella en segundos. Mientras Massimo apenas buscaba ponerse en pie, adolorido, apoyándose en los lavabos.
Sin pensarlo, Giorgio avanzó a pasos rápidos.
Tap~ Tap~ Tap~
Los pasos apresurados del CEO Marchesani resonaron en el salón de los baños femeninos.
—¡Espera! —exclamó Massimo—. No le hice nada, yo…
Antes de que ese hombre rubio pudiera decir palabra alguna, Giorgio lo agarró de la corbata y…
¡POF!~
Lo siguiente que sintió fue un golpe a puño cerrado en su rostro. Que aún ante el dolor lo hizo retroceder unos cuantos pasos casi cayendo.
Pof~
La espalda de Massimo golpeó con fuerza contra la fría pared.
—