El sol comenzaba a descender, pintando el cielo con tonos anaranjados y violetas.
Giorgio y Fiorina caminaban juntos por la calle principal, sus pasos sincronizados al ritmo de una melodía silenciosa que solo ellos escuchaban.
Ella llevaba su vestido blanco ligero que seleccionó esa mañana, su falda volando ligeramente con la brisa que acariciaba la tarde.
Él la observaba con esa mezcla de orgullo y deseo que solo nacía cuando estaba a su lado.
—¿Sabes? —murmuró Fiorina con una sonrisa tr