Capítulo 169: Juntos en lo que venga.
Fiorina seguía sentada sobre el camastro, apoyada contra el pecho de Giorgio, escuchando el ritmo de su respiración estabilizarse poco a poco.
Pero ella lo conocía demasiado bien.
Sabía cuándo el descanso era real.
Y sabía cuándo solo estaba contenido.
Levantó la cabeza con suavidad y lo miró. La luz azul de la piscina le marcaba sombras suaves bajo los ojos, una fatiga que no tenía que ver solo con el cansancio físico.
—Háblame —susurró ella—. ¿Qué pasó en el hospital?
Giorgio pasó la