Capítulo 148: Una muerte.
Massimo se quedó solo en el pasillo, rodeado de sonidos apagados, pasos apresurados y murmullos médicos.
Su teléfono vibró en su bolsillo. Lo sacó con discreción.
Había un mensaje breve:
[Todo controlado. El conductor mantiene versión. Sin vínculo directo.]
Massimo borró el mensaje sin leerlo una segunda vez y guardó el teléfono.
No podía permitirse distracciones ahora.
Debía ser el esposo devastado.
El hombre que no entiende cómo la vida cambia en segundos.
A pocos metros, las puertas