—¡Estás mal de la cabeza, Antonella! ¿Por qué no quieres el divorcio? ¡Sabes que tendrás tu parte del acuerdo! —exclamó Massimo, sin comprender la negativa de su esposa.
—No lo haré —volvió a soltar la mujer pelirroja, con un tono gélido en su voz—. No porque te ame. Sabes que jamás te he amado, Massimo. Si no porque… no pienso ser la mujer que "el CEO Massimo Bernardi, no amó, engañó, dejó y todo… para correr tras su amante"… No. Mi orgullo, mi dignidad, no me lo permite. No me dejarás por