60. PILLADA IN FRAGANTI
TRINITY
No sabía cómo caminar sin llamar la atención, ni cómo acomodar las piernas; estaba incómoda, excitada y muy, muy necesitada.
Me estaba arrepintiendo amargamente de la condición que acepté para salvar mi culito esta mañana.
Se lo hubiese dado y ya, punto.
Un dolor rápido y luego hasta me gustaría, si había lubricante suficiente para que un elefante se lo metiera a una hormiga.
Pero noooo, tuve que irme como siempre por el lado más difícil.
—Srta. Miller, camine un poco más deprisa, no