24. RELACIONES PROHIBIDAS
NATHAN
En medio de la oscuridad del desolado establecimiento subterráneo, la tengo abrazada a mi cuello y pegada a mis labios como una boa constrictor.
—¡Haley! —la tomo con brusquedad de los brazos para quitármela de encima porque estaba demasiado intensa.
—Sabes muy bien lo que siento por ti, Nathan, no seas tan frío conmigo, estoy dispuesta a aceptar lo que me pidas, si es solo sexo lo podemos intentar…
—No —le respondo sin dudar un segundo.
Podré ser lo que sea, pero siempre hablo de