165. USANDO MI DON
NARRADORA
Ese tirón de nuevo en su pecho la hizo inclinarse hacia adelante con mareos; el corazón le latía desbocado, pero más temía perderlo.
Comenzó de nuevo a correr.
No podía llegar tarde como le había pasado a ese perrito, o al pajarito que se comió el gato del vecino.
¡Luca no podía irse al cielo de las mascotas; tenía que hallarlo!
—¡Luca! —Scarlett gritó en pánico al mirar hacia un hueco y verlo en el fondo, desmayado.
Era una bajada algo empinada, una gruta natural cavada en las entrañ