125. FIRMA MI LIBERTAD
NARRADORA
Los ojos de Ava contemplaban la pelea en el ring, donde su mate era golpeado salvajemente por ese bruto del Alfa.
Nunca pensó que un hombre que se veía tan sofisticado como el Sr. Langford peleara como un lobo rabioso y sanguinario.
Ethan ahora yacía en el suelo, el rostro deformado y Nathan sobre él, dejándose la piel de los nudillos, de tantos puñetazos que le propinaba en la cara.
No feliz, se levantó y comenzó a patearlo en las costillas y por todos lados que le atinara.
Ethan