Se quedaron sentados, platicando un poco más después de terminar el desayuno; Vanessa no sabe si es porque la conversación se mantiene amable y alejada de los temas privados más delicados, o porque Emil no está dejando sutiles coqueteos en sus palabras, pero se siente bien poder hablar con él, casi como si lo hiciera con Radu, pero con más cosas en común.
El bullicio en la calle y la cantidad de personas ingresando al merendero le indicaron que ya llevaban allí el tiempo suficiente. Al fijarse