A esas alturas de la madrugada, el sonido de risas resuena de forma alta en el aire, mezclado con los gritos y acusaciones de tres de los ocupantes de la casa.
— ¡Vamos, Vanessa! — exclamó Ioana, con una risa juguetona—. Es tu turno. Dinos algo que nunca hayas hecho, porque nosotros no logramos hacerte beber.
Vanessa se queda pensando qué decir; en realidad, sabe que nada de lo que ellos digan podría hacerla beber, solo Radu tiene esa oportunidad, pero su mejor amigo sabe cerrar la boca. Pensa