Vicent sonrió al sentir a su esposa vibrar entre sus brazos y decidió acabar con su dulce agonía. Melissa sintió ser invadida de nuevo por la lengua de su marido, pero esta vez él no fue evasivo todo lo contrario, la devoró como a la más dulce de las frutas y no la dejo hasta que obtuvo hasta la última hora de su néctar.
Melissa se sintió en la gloria, pero esto no acabó con su deseo, solo lo aumentó.
Vicent comenzó a desvestirse Ante la mirada perversa de su esposa. Melissa no des