Después de un largo camino y una conversación amena. Melissa y su suegro llegaron a la empresa.
Melissa se sorprendió al ver lo lujoso y extravagante que era el lugar.
El viejo Santoro, puso una mano en su hombro y la sacó de sus pensamientos.
—Melissa, puedes tomar la decisión que quieras. Tienes todo mi respaldo.
Melissa asintió y un mal presentimiento se alojó en su pecho, pero su venganza contra su marido comenzaba hoy.
Los hombres de seguridad, o escoltaro