Vicent negó con la cabeza y suspiró. Solo se imaginaba que si Fabiano había reaccionado así, no quería imaginarse como reaccionara el viejo Santoro que en estos últimos meses había enfocado su atención en su pequeño Jr.
Vicent estacionó el auto a un lado de la vía y miró fijamente a su hermano.
—Fabi, el Jr. se merece una familia. No he conversado con Melissa, pero sé que lo aceptará. Él está muy emocionado con sus hermanos. Incluso le pidió a mi padre que modificará el parque de juegos de la m