Muchos días después, los hombres de Fabiano le trajeron a un hombre amarrado y muy golpeado.
—Jefe, mire lo que tenemos aquí. —le dijo Dorian, y Fabiano se levantó de la silla, para acercarse al hombre herido.
—Vaya, vaya. Pero ¿Qué tenemos aquí? —le dijo Fabiano tomando al hombre por los cabellos para obligarlo a verlo a la cara.
—Se-ñor, se-ñor —le decía el hombre en un tono de súplica, pero Fabiano tomo su arma y se la metió en la boca.
—Shhh, solo puedes abrir tu m*****a boca y explicarm