Sabes, no pido nada más
Que estar entre tus brazos
Y huir de todo el mal
Que a todo he renunciado
Por estar junto a ti
Sabes, no dejo de pensar
Estoy enamorado
Te quiero confesar
Que soy sólo un esclavo
Que no sabe vivir, sin ti
En la habitación Anabella ya encontraba en la cama, tenía puesto su pijama de satín negro con encaje en los pechos, esa noche tenía mucho deseo por su esposo, el embarazo hacía que sus hormonas estuvieran un poco locas, así que mientras Jean Carlo acompañaba a