68| Dolor real.
Cuando Salem despertó, lo primero en lo que pensó fue en Analía. Pensó en ella, en el dolor que le había causado el contrato de vida o muerte y, luego, cuando recordó los labios de la mujer desconocida sobre los suyos, abrió los ojos de golpe.
La nada lo envolvió nuevamente, y a pesar de haber pasado toda su vida en las tinieblas, le parecía que nunca iba a acostumbrarse a aquellas mañanas. Estaba en su cama, sentía el olor a su propio sudor en las sábanas. Extendió la mano para buscar a Analía