67| La más fuerte en mil años.
Fue el dolor más fuerte que Analía hubiera experimentado en toda su vida, tanto que la partió en dos. Se sumergió en el agua del lago; el dolor era tal que ni siquiera sentía la frialdad del hielo chocando contra su cuerpo.
El espíritu de la mujer que había descendido de la luna seguía aferrada a ella, con la mano en su pecho, buscando algo en su interior. Analía logró sentir cómo la mano exploraba algo y, cuando lo atrapó, el dolor llegó a un punto imposible de soportar, tanto que Analía perdi