146| A la tumba.
Todos los músculos del cuerpo de Analía se tensaron de golpe. Escuchar el aleteo sobre sus cabezas hizo que toda la adrenalina se le disparara por el cuerpo.
— Seguro es una lechuza — dijo Evelyn, asustada.
Pero Analía sabía que no era así. Algo se acercó volando desde el cielo tan rápido que Analía no pudo hacer nada al respecto, y las golpeó a ambas con una ráfaga de viento tan grande que las elevó por el bosque.
Analía se golpeó contra los árboles, luego con una piedra al caer. Sintió como