147| Maldición.
Analía corrió hacia Evelyn. La pluma que le habían lanzado le atravesaba el pecho de lado a lado. Sus manos temblaban mientras intentaba desenredar el vestido de la rubia de las zarzas y la cargaba entre sus brazos.
— Tranquila, vas a estar bien — , le dijo, pero Evelyn negó con la cabeza.
— Tú sabes que no — .
Analía lo sabía. En un lobo, las plumas que disparaban los cuervos impedían su sanación; en un humano, probablemente era un veneno mortal. Incluso si Analía lograba sacar la pluma y d