114| El alto concejo.
Stephan volaba bajo por el bosque. Su ala destrozada necesitaba tiempo y magia para sanar, y el miedo que había sentido al ver los ojos brillantes y rojos de su hijo, dispuestos a matarlo, era algo que nunca había experimentado en su vida.
Cuando llegó a una pequeña cueva, trató de aterrizar, pero solo logró caer estrepitosamente sobre la nieve. El ala le ardía y las plumas arrancadas a la fuerza dejaron una hendidura en la suave piel, de la cual brotaba sangre oscura.
Las alas le pesaban más q