Narra Helen.
Después de dejar a Dylan en la mansión, nos dirigimos en una camioneta a un lugar especial que Dylan quiere mostrarme.
Y estoy aquí en el asiento de copiloto con una venda en mis ojos, mientras tomó la mano nerviosa de mi querido Dylan.
Cuando llegamos a nuestro destino y bajo del auto, siento la brisa fresca alborotar mis cabellos y una exquisita melodía llenar mis oídos. En lo que parece ser las olas de mar reventando en la orilla. El agua salada inunda mis fosas nasales y la bri