Todos al final vivieron su propia historia, cada uno tuvo altas y bajas, pero lograron ser felices, hasta el último momento de sus vidas, hasta el último aliento de sus respirar.
A pesar de que cada quien tuvo su propia vida, todos los años se reunían en la casa de Dublín, dónde hacían festejos en familia. Dylan se la pasaba por horas leyendo el libro que Helen había escrito; él amaba tanto contar esa historia, quería plasmar en sus palabras leídas, así como Helen escribió, aquel sentimiento. To