Narra Dylan
Cuando Helen me dijo que los niños no estaban con la payasa sentí que mi cuerpo comenzó a tensarse, mis manos comenzaron a temblar y las palpitaciones de mi corazón eran lentas.
Salí corriendo al interior de la mansión para buscarlos por todas partes desesperado, mientras agarraba mi cabeza con frustración abrí a una a una las veintidós habitaciones que tenía mi casa y no estaban ahí, no estaban en ningún lado, mis hijos ¿Qué le diría Helen? Como la miraba a la cara para decirles qu